Nací en una epoca en la que saber el sexo del bebé no era lo primordial, mucho menos tenerle un nombre. Por alguna razón, había que salir corriendo a presentar al bebé antes de que sus padres pudiesen llevárselo. A la hora de dicha presentación mis padres se miraron con rostros interrogantes, ¿qué nombre le ponemos?, yo fui la nro 14 en nacer, créanme que la lista de nombres se les había agotados a mi fajados Padres. En la sala, una de mis hermanas, amante de la lectura, leía en ese instante un gordo libro de poemas y cual actriz de teatro dijo en voz alta, “He encontrado tu nombre: Nacarid”, mi mamá ni corta ni perezosa, le dijo a mi Papá – anota ese nombre, que ese es el que le vamos a poner y corre a presentarla !!
El Poema le pertenece al poeta Venezolano Manuel Rodríguez Cárdenas y dice lo siguiente
He encontrado tu nombre: Nacarid,
mientras los marineros dormitaban
de espaldas a la playa del puerto.
Es un nombre de sueño, de puñal y goleta.
Nombre para escribirlo sobre los acordeones
o para sepultarlo entre los mansos mares
que se mueren, sin barcos, en los mapas de escuela.
Y te llamo en la tarde con tu nombre de leguas: “!Nacarid!”
Con tu belleza de garza, Nacarid, de cerveza y de estrella.
Te llamo antiguamente sobre la tibia arena,
te grito en el ribazo, desde el banco de piedra,
por debajo del puente, frente al viejo borracho
que vacía su botella
en el casco de un barco anclado
que se queja
A distancia refulge tu rubia cabellera
y me llega tu risa.
Veo tu talón rosado
y el arco de tu pie, silencioso, en la huella …
!Nacarid!
y te ríes Nacarid, desnuda entre la arena,
!Nacarid!
Te persigo con el nombre que estrenas,
y te estrecha y te ciñe con su gracia de seda.
!Nacarid!
Mi palabra te alcanza en la carrera.
!Nacarid!
El agua cariñosa te corre entre las piernas.
!Nacarid!
Y el mar, en sus potentes cordajes, se lo lleva.
Hoy me llegó un mensaje de las personas de Schmap Florida Guide informando que habían tomado una de las fotitos de mi reciente viaje a Busch Gardens para usarlo en su guía turística de Florida. Justo esta es una de las fotos que salen por puuuura casualidad, tanto la jirafa como yo ibamos en movimiento, ella caminando, yo en un trencito de paseo, Félix me dijo – “mira esa Jirafa, tómale una foto” tomé la foto sin mucha pose ni delicadeza y quedó esta bonita toma que al parecer a las personas de Schmap Florida Guide tambien les gustó .
Recomendable 100%, políticamente incorrecto, tuve que aguantar la risa para no despertar a mi hija ni a los vecinos y ahora me duele la cara. Espero que llegue pronto mi DVD
Hace días debatía con Guillermo, El Inquietante, qué si el mp3 o cualquier formato de compresión digital de música era mejor o peor que el sonido directo del CD. No llegamos a ninguna conclusión porque yo insistía en que hay muy buenos algoritmos de compresión con pérdida que suenan muy bien, caso del AAC, y con las capacidades de almacenamiento actual, puedes darte el lujo de no comprimir a la hora de pasar tu música a un reproductor, por ejemplo en WAV o FLAC.
El caso es que he encontrado este sitio en donde ponen a prueba tu oído con dos grabaciones en MP3, una a codificada 128 kbps y otra a 320 kbps.
Ahora bien ¿qué es esto de la codificación?, esto es la amplitud en bits en la que se traduce la señal de audio. El audio en el mundo real es analógico, las señales viajan por el aire sin se desperdicia nada, aunque nuestros oído no lo perciban las señales llegan. El convertir esto al mundo digital es traducirlo a bits, mientas más amplio sea el número de bits, más de acercará al sonido real aunque nunca podrá ser igual. Para hacernos una idea, empleando el método de codificación MP3 a 256 kbps, una persona con un oído muy aguzado puede catalogar como bueno, mientras que a 128 kbps un simple mortal lo cualifica como bueno o muy bueno.
Les invito al experimento y a que comenten qué tal les fue. En mi caso he errado.
De nuestra parte ya estamos preparándonos para el próximo “Festival del Rockband” a efectuarse no sé dónde ni que día, eso lo sabremos en algún momento (sí, sé que estoy clarita), mientras tranto nosotras, que fuímos excluídas de grupos de hombres “disque” virtuosos, armamos nuestra banda y ya estamos en los respectivos entrenamientos. Tenemos ciertas incongruencias con el nombre de la banda, pero son detalles menores. Inscripciones abiertas en el Twitter.