
Encontré ayer en alt1040 un post sobre aviones de papel, pero no el avión definitivo o el más volador, son unos que serán lanzados desde la estación espacian internacional con la esperanza de que caigan en La Tierra. Al compartirlo con mis colegas de oficina (unos geeks de cuidado), el interés inicial se volvió casi de inmediato en una lluvia de comentarios suspicaces, ya que, iguiendo los links que dejó Eduardo Arcos en el post, llegamos al fin a la web oficial de los diseñadores del susodicho avión. Vean aquí el sitio en japonés y en inglés.
El caso es que mientras hurgábamos en la red sobre el tema, fui testigo de primera línea de lo que Antoine de Saint- Exupèry ilustró en El Principito. Fue como cuando el astrónomo turco trató de explicar ante el mundo que descubrió el asteroide B 612.
El caso es que la web de Japan Origami Airplane Association no es precisamente bonita o agradable a la vista, incluso peca de cutre y mal hecha, así que mis colegas valoraron el tema del avión como una patraña o incluso de tratarse de un fake.
Que jodidos somos con eso del cómo luces cómo eres