
Estas cosas sólo se pueden ver en Venezuela y estoy segura que cuando uno las cuenta, pocas personas las creen, porque pensarán que exageramos.
Estaba a la espera de mi turno para pagar mi ticket de estacionamiento, sólo quedaba una persona delante de mí, una mujer para ser más específica. Al momento de pasar a la taquilla, se le acerca un chino mayor, quizas 50 o 60 años de edad, elegantemente vestido, con su buen maletín ejecutivo y en su español machucado, le dice que él le va a pagar el ticket. Ella se sonroja y le responde que no se preocupe, que estuvo poco tiempo, él insiste (al parecer era su jefe de trabajo), la aparta de la taquilla, saca el dinero y le paga el ticket, que señor tan amable, pensé yo, pero paso seguido el sr. saca su propio ticket y también lo paga, es decir, NOS COLEÓ elegantemente.
El sr. no era precisamente Venezolano, pero me parece que ha aprendido mucho de ellos.
Si el señor era chino (de China) pues no es inusual lo que hizo.
Recuerdo haber leído que para las olimpíadas de BEIJING, las autoridades estuvieron educando a la población durante meses previos al espectáculo deportivo, para que no escupiesen en el piso y no se colearan, entre cosas desagradables de la población china.
Al parecer, esto de colearse viene de la época de la famosa revolución de MAO y su inoperancia e ineptitud a la hora de prestar servicios a la población.
Y al venir a Venezuela y ver multiplicado y repotenciado todo lo malo de la cultura de ellos, no hay razón alguna para que se comporte de una manera diferente y extraña a su idiosincrasia.
Dicho de otra forma: el hombre se siente como en su casa.