Una hora por la tierra es una actividad que se ha organizado para aportar un granito de arena de nuestra parte a nuestro amado planeta. La actividad es simple, sólo debes apagar todas las luces de tu hogar a partir de las 8:30pm del día sábado 28 de Marzo de 2009, por una hora, y desconectar todo lo que se pueda siempre que no sufra daños y de esa manera darle un respirito a nuestro planeta. Esto se estará realizando en todas partes del mundo a la misma hora.
Unete a la actividad y si lo deseas, puedes ingeniártela para tomar fotos y/o realizar videos de lo que harás durante esa hora a oscuras, usa velas, linternas o cualquier cosa que produzca luz no eléctrica y luego puedes subirlas al sitio oficial Earth Hour o a tu propio blog o sitio preferido de red social.
PLACA: AGU 82W
Centro Comercial Ciudad Trinitarias, Barquisimeto estado Lara
El dueño del carro pensó:
a. Es rapidito ya regreso
b. Me voy a estacionar aquí para que no se me estacione nadie al lado y me raye mi camioneta
c. Ah !!, el que quiera que busque otro puesto, tengo flojera de arreglar el carro.
d. Para guardarle el pueso a un pana.
e. Ni cuenta se dió
Los que han parido este anuncio son unos verdaderos ases, pero ante el producto y la crisis que vivimos, no dejo de darle su justo valor al discurso al derecho, además, al revés no me gusta porque es precisamente al reves.
Ví a la mujer llegar detrás de mi y no me dió buena espina, sin embargo, estaba apurada porque la cola del banco crecía, así que pase el seguro del carro (el corolla doradito) y me fuí, al regresar me encuentro con esto.
Esta forma de estacionar es ya costumbre en cualquier ciudad de nuestro país, ¿por qué? simplemente porque a nadie le importa el otro, ese auto definitivamente va a imposibilitar la entrada de un próximo auto, ¿le importó? evidentemente no porque así como llegó así se estacionó.
Yo soy mujer, pero critico duro a las de mi sexo al volante. Una mujer NUNCA da paso, se estaciona mal, es ATRAVESADA, es capaz de quedarse estorbando en un cruce sólo porque “repentinamente” sintió nervios de terminarlo. Sé que generalizar siempre trae problemas, incluso me estaría incluyendo yo misma, pero debo reconocer que así son la mayoría de las mujeres al volante. Por supuesto, algunos hombres no escapan de las críticas, ellos más en el sentido agresivo, te pasan hasta por el techo, se pegan hasta más no poder detrás de tu auto, se estacionan como esta y no porque no sepan estacionar, simplemente porque les da fastidio arreglar el auto y punto.
Debo contar hasta 10, porque estas cosas me van a volver loca un día de estos.
Después de un arduo análisis a mi personalidad y forma de actuar, tan diferente a la de los demás, he concluído que no pertenezco a este planeta, al menos no mientras vivo en Venezuela. Quizás cuando viajo a otro país, me siento más parecida a un ser humano, pero aquí, en mi ropia tierra, no me siento así.
¿Por qué?
* Con frecuencia manejo a la velocidad indicada en los avisos viales. Ese gesto enfurece al resto de lo habitantes que van al volante en ese momento, las cornetas no se dejan esperar, los insultos y gritos mucho menos, más de una vez me han pasado por canales inexistentes por el desespero
*Suelo respetar el rayado peatonal y el resto de señales obligatorias, es que me gustaría tomar una foto a cada persona que me mira cuando estoy justo detrás del rayado, no se lo pueden creer, los imagino diciendo: esta estúpida que hace tan lejos,por supuesto nunca falta el que se coloca delante, justo sobre el rayado. Cuando freno en un stop, siento la respiración del chofer que va detrás de mí, al mirar por el retrovisor, está tan cerca que no sé como no me ha pasado por encima.
*Me gusta caminar calmada, saludar a las personas, dar los buenos días, buenas tardes, buenas noches.
*Respeto a los demás porque me gusta que me respeten, en el cine apago el celular y no fastidio a la gente con la luz de la pantalla por atender un mensaje.
*Odio colearme, la viveza no va conmigo. Si el más vivo es el que prevalece, yo desapareceré pronto
*No aturdo a las pesonas en un ascensor mientras hablo por celular.
Recuerdo que toda mi actitud la aprendí en mi casa y muchas veces de los demás en la calle, es decir antes todos teníamos otros modales, entonces ¿que pasó? ¿en qué momento comencé a caminar en otra vía?
No sé si se han fijado, pero los fiscales de tránsito hoy día, no sólo son casi un mito, si no que cuando los logramos ver en algún sitio “estratégico” de la ciudad, van en grupos mínimos de 3, por lo general se les ve debajo de algunos árboles, tomando café, charlando amenamente, de ESPALDAS a la vía y ajenos a la infracción que en ese preciso instante está ocurriendo (irrespeto a la luz del semáforo, obstaculización del rayado de peatones, con más de medio carro atravezado en la vía, pasando tres canales de un sólo golpe, entre otras cosas).
Cuando les provoca hacer algo, se atraviezan en plena vía a hacer exactamente lo mismo que hace el semáforo, sin ponerle creatividad a la cosa, como dejar pasar más autos para aligerar la cola de esa vía. Miran cada cierto tiempo el semáforo y siguen sus órdenes.
Por lo general están en lugares donde definitivamente no hacen falta, dos cuadras más adelante está formada la congestión del siglo, pero ellos siguen aferrados a su arbolito, su café y su amena conversación. NADIE absolutmente NADIE los respeta y a ellos al parecer no les importa mucho.
Es probable que ganen tan poco sueldo que sólo salen a la calle a cumplir sus horas respectivas de trabajo sin darse mala vida, es probable que esta nueva generación sea bastante mediocre que no esté aprendiendo nada, es probable que el venezolano le dé igual irrespetar a cualquier autoridad, es probable que se cumplan todas estas hipótesis juntas. Lo cierto, es que no están cumpliendo bién su función.
El Venezolano tiene una capacidad para andar inventando tonterías, reirse y burlarse hasta de sí mismo, quizás por eso estamos en una estadística de los países más felices, y no es precisamente porque vivamos en un paraíso. Esta mañana, mientras esperaba mi acostumbrado café, un señor pide un café con viagra a viva voz, todos lo miramos, yo le sonreí, pero me sonrojé por su petición, la señora del café puso cara de señora puritana a la que no le había gustado el comentario, nadie dijo nada, todo se quedó en cruces de miradas y risas disimuladas.
Cuando llegó su café, todos esperábamos ansiosos. El señor tomó el removedor y lo colocó justo en el centro y dijo – perfecto, esto es un café con viagra, la señora del cafetín le preguntó porqué, y él respondió, porque mantiene el palito parado.
Pagó y se fué, la expresión general fue “la gente si inventa”.
Erase una vez, las personas del poblado Venezolano decían con fuerte y viva voz, Buenos días Sr(a), Buenas Tardes, Buenas Noches, muchas gracias, disculpe usted, con su permiso, pase usted, adelante, no se preocupe y algunas otras frases que hoy día son totalmente desconocidas para muchos, porque en algún momento vino la Sayona, o quizas el Silbón o probablemete la Llorona y de manera despiadada sustrajeron aquellos gestos de los seres humanos. Aspiraron vorazmente con un horrible gesto de maldad, hasta el punto de borrar esas extrañas gentilezas que el ser human común solía usar con sus coterráneos. Hoy día, esas tales normas de cortesía y modales son un cuento de camino.
Lo hice de la manera más complicada, creo que la presencia de la cámara me puso nerviosa. El proceso es mucho más simple y rápido, pero igual aquí se los dejo