Un día Ana, mi hija (4a), me oyó decir que algo se había dañado y actos seguido me preguntó: Papá, ¿por qué se dañan las cosas? y de forma automática le dije: Por uso, desuso y abuso. La pobre me miró como si yo le hablase en chino.
La verdad es que nuestra sociedad, la de 20 años para acá, está totalmente diseñada para que lo que tengamos, se rompa en un período de tiempo relativamente corto. Por ejemplo pongo las neveras. En el pueblo de mi madre, aun está en funcionamiento una nevera que mi abuela compró hace casi sesenta años. Y en esa casa se han comprado nuevas neveras, pero esta, que se ha permanecido funcionando todo este tiempo, ha visto como sus paisanas de diseño mas moderno han llegado y se han ido al vertedero, inservibles.
Como el ejemplo de la nevera de la abuela tengo varios otros como radios, tocadiscos o relojes. Objetos diseñados para su venta masiva que antaño tenían un componente secreto, estar bien construidos con materiales de calidad. Es mas, se de una computadora, un clone 80286 que después de que la catalogaron de inservible en Venezuela, siguió una vida muy útil en Cuba. Pero hoy día los objetos tienen otra dimensión, deben aportar algo a la sociedad de consumo, deben hacerse obsoletos o romperse. Les convido a ver el documental Comprar, tirar, comprar emitido en RTVE que desvela lo que los fabricantes y vendedores no nos dicen de las cosas que compramos.
Es preocupante el papel que jugamos en este degenerado ciclo del consumo, aunque no generamos los productos, los consumos y no tomamos conciencia de a dónde va nuestra basura y porqué debemos tener ese nuevo “bien”. Para hacernos una idea muy somera de qué es lo que estamos tirando cuando echamos a la basura un componente electrónico, les convido a leer esta infografía de e-Stewards llamada e-Waste.
Al pensarlo se da uno cuenta que no puede hacer mucho, pero lo poco que puedes hacer es importante, por ejemplo: cuidar los aparatos para que duren mas, no comprar aparatos de mala calidad o baratos porque lo mas seguro es que tengas que tirarlo mas temprano que tarde, no tirar a la basura los aparatos que estén en buen estado, no reemplazar aparatos que aun funcionan (esto es muy difícil, lo se, pero puede intentarse), los aparatos que no uses y estén en buen estado puedes venderlos de segunda mano, ofrecerlos a alguien por si lo necesita o donarlos a alguna organización que los coloque en lugares dónde haga falta o, si es el caso en tu comunidad, llevarlo a un centro de reciclaje o de tratamiento controlado de residuos. De alguna forma tenemos que parar o ralentizar este ritmo tan loco que llevamos de usar y tirar las cosas.